"¿Qué es psicología?", les preguntó en voz alta el profesor Ramírez, mientras caminaba de forma imponente a través de la sala. "¿Qué es psicología?, volvió a preguntar, esta vez en un volumen más bajo pero igual de respetable, contemplando los rostros de niños atemorizados que tenían esos estudiantes de Primer Año que se encontraban frente a él. "¿Nadie quiere responder? ¿Es que acaso temen estar equivocados?". Todos en silencio. Todos estaban en completo silencio. El profesor se acercó a la pizarra, dispuesto a a escribir algo, cuando de pronto un alumno levanta la voz, y dice: "Psicología es toda aquella pretensión del ser humano de hacer ciencia sobre algo que no es, por un lado, y por otro, ahondar en cualquier subjetividad absurda tratando de hacerla ver como algo lógico, con la pura intención de ganar dinero a costa de los idiotas que se creen las bazofias que murmura el terapeuta". Varios le dirigieron una mirada de asombro (y de repulsión) a aquel que se había atrevido a contestar, como si se tratara de un bicho raro con mucha valentía, pero con exceso de narcisismo en su sangre como para poder caer bien siquiera un poco. El profesor se volteó para ver al estudiante, pero luego se puso a escribir en la pizarra como si nada hubiera pasado.
-Interesante, lástima que su respuesta no diga mucho realmente sobre lo que estaba preguntando - añadió, de forma antipática, el profesor. -¿Alguien más quiere responder? - Fue en ese instante que Apolo, el joven que había intentado contestar la pregunta, se dio cuenta que le iba a ser difícil aprobar la asignatura nuevamente, y que corría riesgo de reprobar como en el año pasado. ¿Reprobar una vez más?, qué idea más desagradable. De alguna forma siempre terminaba enemistándose con los profesores, eso costaba caro al momento de ser evaluado. Disgustado con aquella reacción del profesor, se levantó del asiento, y salió de la sala de clases. Se sentó en un banco en las afueras de la Escuela, y miró con desazón el edificio de Filosofía que se hallaba a tan sólo unos pasos. "Si tan sólo hubieras escogido con el corazón, Apolo, si tan sólo no hubieras oído los consejos del capitalismo a tus oídos...", se dijo a sí mismo, atormentado.
Psicología
Publicado por Jerxx en 21:23

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